Franco Fernández Esquivel, Colaborador y Doctor en Historia.

A principio de la década de los años noventa, la ciudad de Cartago presentaba el problema de una gran demanda de jóvenes que querían optar por una enseñanza secundaria con nuevos retos educativos que involucrara el dominio de la lengua inglesa y principios básicos de la lengua oriental, japonés. Además que era necesario incorporar la tecnología moderna que facilitara la adquisición y la generación de nuevos conocimientos, para que los estudiantes desarrollaran habilidades y destrezas psicomotoras; para el empleo de las computadoras y otras tecnologías conexas.

Había llegado el momento para que Cartago, como dueña de una orgullosa tradición educativa y decana de la educación secundaria, aceptara el nuevo reto de crear una institución educativa que propiciara un ambiente permanente de formación integral, donde se cultiven los valores supremos de la libertad, justicia, verdad, respeto, solidaridad, tolerancia, entre otros; y convertirlos en los pilares de una opción educativa de secundaria.

En este contexto, en el mes de enero de 1993, la Fundación José de San Martín presenta a la comunidad cartaginesa una propuesta para la operación de un colegio bilingüe, bajo la advocación del prócer cartaginés general Jorge Volio Jiménez, hombre que luchó por la libertad y la justicia tanto en el campo de las armas como en lo político, eclesiástico y educativo, siempre en busca de una sociedad más solidaria y justa.

Con un enorme esfuerzo y con la colaboración del Colegio Universitario de Cartago, abre sus puertas este novedoso Colegio, que desde su inicio está impulsado por la búsqueda de la excelencia académica sin fines de lucro y por el rescate de los valores universales más preciados por la sociedad costarricense.

En busca de una participación más activa de los padres de familia, en setiembre de 1994, la Fundación convoca a estos padres para formar una Junta Administrativa del Colegio, en la cual participarían los representantes de la Fundación, los padres de familia y autoridades del Colegio Universitario. Esta Junta se instala el 24 de octubre de 1994 integrando de esta manera a los principales estamentos activos del Colegio.

La Asociación de padres de familia consideró que por la riqueza profesional y amplia experiencia de los padres de los alumnos, éstos debían integrar varias comisiones que apoyaran al Colegio en las diferentes áreas de su accionar. Así surge de la Comisión de Asuntos Jurídicos, la necesidad de asegurar y democratizar la consolidación del Colegio Bilingüe Jorge Volio Jiménez creando una cooperativa de servicios múltiples.

Dos años y medio de la experiencia educativa, fueron suficientes para encontrar las razones que justificaron la formación de una cooperativa para insertar este novedoso colegio. Entre las principales razones se consideró la activa y desinteresada participación de los padres de familia de los estudiantes de este colegio y además,  que la comunidad cartaginesa respondió con entusiasmo hacia este novedoso proyecto educativo que había llenado una necesidad de la comunidad. Por otra parte, la diversidad profesional y las diferentes especializaciones de los potenciales socios de la cooperativa permitirían la implementación de nuevos servicios.

De igual forma, una cooperativa incluía la estructura jurídica para facilitar la participación de los padres de familia en el proceso de educación de sus hijos, mediante un modelo que faculta aplicar nuevos proyectos educativos de alta excelencia académica.  Esto, por cuanto la filosofía cooperativa facilita en su modelo vivencial la libertad que tienen los padres de familia de elegir a quienes educan a sus hijos, así como una opción de avanzar desde el modelo tradicional en busca de mayor excelencia con una visión que no busca el lucro, sino la superación espiritual y material del ser humano.

Una vez finalizado el proceso de inducción y con las reglas claras de los certificados de aportación, el 13 de mayo de 1995 se realiza la Asamblea General Constitutiva de COOPEJOVO R.L. con la asistencia de 52 asociados fundadores, incluyendo a la Fundación José de San Martín y al Colegio Universitario de Cartago, que ahora asumirían el papel de asociados en esta nueva estructura organizativa.