Colegio Bilingue Jorge Volio Jiménez

ALBORES DE LA FOTOGRAFÍA EN COSTA RICA

Guillermo A. Brenes - Tencio*


Desde mediados del siglo XIX, la sociedad occidental conoció oficialmente el invento de la fotografía. Para 1839, el francés Louis Jacques Daguerre había patentado la fotografía conocida como "daguerrotipia". A pesar de las complicaciones del procedimiento, el éxito comercial del daguerrotipo fue inmediato y se extendió rápidamente en el resto del mundo, dominando los siguientes dos decenios. Desde alrededor de la década de 1840, una pléyade de fotógrafos extranjeros recorrió América Central; y Costa Rica, no fue la excepción. En 1846, el daguerrotipista alemán Emil Herbrüger se encontraba en Guatemala. Dos años después, Dabo se hallaba en la aldeana y anodina ciudad de San José, capital de Costa Rica. El mismo Dabo, en diciembre de 1848, aseguraba "…tener un excelente Daguerreotipo que instalará para empesar á retratar…, enseñará á las personas que quieran honrarlo con sus visitas el surtido de placas que… tiene, lo mismo que muchos retratos hechos por él en Nueva York i Belice". Un día del año 1848, don Maurilio Valverde tuvo una experiencia excepcional, casi mágica: "El Padre Cecilio [Presbítero Cecilio Umaña] nos explicó lo que era el retrato y dándonos permiso para podernos retratar, lo cual hicimos con mucho miedo mi señora y yo. Todos se han retratado y las figuras salen de una lata, después de estar parado ó sentado uno al sol un largo rato". El trasfondo del relato de Valverde patentiza la impresión de los habitantes del Valle Central ante la novedad del daguerrotipo. Los que tenían la posibilidad de posar ante la cámara, se veían obligados a mantenerse inmóviles, con la mayor naturalidad, durante períodos de hasta 20 minutos, y a pleno sol. Posiblemente, Dabo fue el gestor de la vivencia de Valverde y su cónyuge.

La fotografía en Costa Rica fue una actividad que tomó auge a raíz de los avances que experimentó la ciudad de San José a partir de la segunda mitad de la centuria decimonona. En la década de 1850, se destacan los nombres de los siguientes fotógrafos y retratistas: J. Hobart, William C. Buchanan, Thomas C. Rhodes y Lorenzo Fortino. Se puede afirmar que en ese lapso, el mercado fotográfico del retrato fue privilegio de los citadinos con capacidad económica. Éstos podían guardar sus imágenes en cajas de terciopelo y piel repujada; sortijas; medallones; cartones de passe - partout; entre otros. Tal y como anunció Hobart en La Gaceta del Gobierno de Costa Rica, en junio de 1850: "…los retratos serán de lo más perfecto que puede producirse, i se colocarán según se exija, en sortijas, prendedores ó cajitas…" La divulgación de unos cuantos avisos o comunicados, evidencia el interés por vender equipo fotográfico y promocionar el gusto por la fotografía. Así, en 1853, el viajero alemán Wilhelm Marr informó en La Gaceta del Gobierno de Costa Rica que "…vende un aparato completo de Daguerrotipo, con 150 placas, y los quimicales necesarios…" Y, en agosto de 1857, Buchanan advirtió en Crónica de Costa Rica, que la fotografía era un arte superior,"…no solamente en razón de su duración, sino también por la conveniencia que presentan [los retratos] para ser remitidos á cualquier parte del mundo, dentro de una carta ó de alguna otra manera". En mayo de 1859 Thomas Rhodes en su Galería ubicada en la Calle del Cuño Núm. 12 ofrecía: "…sacar retratos en papel, vidrio, placas de fierro, etc…" En suma, el invento fotográfico fue introducido en Costa Rica por extranjeros, quienes trabajaron en San José en distintos momentos de la segunda mitad del siglo XIX.

*Educador.  Correo electrónico: gmobrs@hotmail.com